Taller Descripciones y Definiciones

Ficha técnica

Descripción: con ayuda de objetos, aprenderemos la diferencia entre definición, descripción y descripción activa.

Conceptos a desarrollar: descripción, definición, punto de vista, contexto, entorno.
Competencias: escritura creativa, redacción, imaginación, hablar en público, comparación, resumen, memoria…

Recomendado para: 3º de primaria en adelante

Materiales: un “recipiente para beber” (cada alumno trae el suyo), papel y boli, un diccionario.

Duración: una sesión (90 minutos)

Preparación: el profesor pedirá a los alumnos que traigan un “recipiente para beber” el día de la sesión.

Este taller combina teoría y práctica desde un nivel básico e intuitivo, adaptable a la edad de los participantes. En este caso, se realizó con alumnos de tercero y cuarto de primaria, pero también puede aplicarse a otras edades, incluso adultos.

En el grupo de tercero se les pidió que trajeran una taza específicamente. A los de cuarto se les pidió un recipiente para beber, y curiosamente la mayoría de ellos vino con botellas de plástico: solo una niña trajo una taza, y nadie acudió con un vaso.

Para empezar, aprendimos a definir un objeto determinado con una lluvia de ideas sobre lo que es y lo que no es una taza, en contraposición a otro tipo de recipientes (vasos, botellas…) y planteamos una serie de problemas sobre el concepto con ejemplos visuales.

Una vez definido el objeto, pasamos a describirlo, para lo cual cada participante anotó en su cuaderno las principales características y la utilidad de su propio recipiente. En este punto, en el grupo de tercero, cuyos participantes provienen de distintos países, hubo diferencias significativas y muy enriquecedoras, ya que según el país de origen cada niño utilizaba la taza para una determinada bebida. Esto propició un debate muy interesante.

tazas

Una vez claras las diferencias entre descripción y definición, trabajamos la descripción activa, es decir, situar el objeto en un contexto determinado y relacionarlo con el emisor. Las descripciones activas son muy interesantes, porque permiten ver un mismo objeto desde distintas perspectivas y hacer juicios de valor: A diferencia de las descripciones a secas, aquí los adjetivos aplicables al objeto son subjetivos (“mi taza es bonita/grande/alegre…”). Y, por supuesto, mediante la descripción activa un objeto deja de ser solamente aquello para lo que está destinado gracias a los recuerdos y las sensaciones que evoca (“me la regaló mi padre por mi cumpleaños/escogí esta taza porque no tenía otra…”).

Para finalizar la sesión, los participantes crearon una historia basada en su relación con el recipiente que expusieron brevemente en el aula ante sus compañeros y ampliaron más tarde por escrito.

El ejemplo utilizado en este taller puede hacer que parezca simple, pero, tal como se ha demostrado tanto en niños como en adultos, la descripción activa es un concepto difícil de asimilar, ya que no es algo que uno pueda aprender en los libros. En ese sentido, no hay descripciones activas buenas o malas, correctas o incorrectas. Es por eso que, sobre todo a los niños, les resulta más complicado describir algo activamente que definirlo o describirlo sin más, y es que esa información no se puede encontrar en google. Pero precisamente por eso es una buena oportunidad para desarrollar nuestras capacidades comunicativas, de creación y de imaginación.

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